
Mi familia habita este edificio desde el siglo XIX. Mi bisabuelo decidiĂ³ dejar este edificio para sus cuatro hijas sobre 1880. Mi abuela MarĂa viviĂ³ aquĂ toda su vida. Cuando llegĂ³ el momento, decidĂ conservar el suelo hidrĂ¡ulico original para hacerle un pequeño homenaje  y crear algo digno de su nombre.
Cada detalle estĂ¡ pensado: dos suites con vestidor, cocina con isla Silestone, dos baños con griferĂa negra, zona de trabajo y todo el silencio de la calle peatonal mĂ¡s bonita del centro histĂ³rico.